septiembre 01

Consejos para que tu mascota no se resfríe este invierno.

perroSi en tu familia, tu mascota es un miembro más, ya sabrás que requiere de muchos cuidados, especialmente cuando se avecinan las bajas temperaturas.

Por eso, te entregamos algunos consejos para que tu perro o gato no lo pase mal con el frío, el que termine afectando su salud. 

1.-La alimentación: una alimentación balanceada ayudará a mantener las calorías necesarias para sobrellevar el frío. Hay que tener especial cuidado si tu mascota vive fuera de la casa, esto elevaría la demanda energética.

2.-Visitar al veterinario: así determinas en qué estado de salud se encuentra tu mascota y puedes prepararla con suplementos o un cambio de alimento recomendado por el médico.

3. Baños: evita bañar muy seguido a tu mascota en época invernal. No es saludable hacerlo tan seguido, ya que se le estarías retirando el manto seboso que es muy beneficioso para evitar el frío, dejándola expuesta a infecciones dérmicas.

4. Hidrata a tu mascota cuando vayan de paseo: en un día frío al igual que en un día caluroso tu mascota necesita estar hidratada, no es el tiempo sino la actividad física la que requiere de permanente hidratación.

5.- Agua a temperatura adecuada: en días fríos proporciónale agua a temperatura ambiente o tibia, ayudarás a compensar la pérdida de calor.

6.- Mantén las vacunas al día: ayudarás a que puedan tener anticuerpos contra las enfermedades y cuenten con un sistema inmunológico fuerte para tolerar de buena forma  alguna enfermedad.

7.- Protección contra el frío: si tu mascota va a salir a la calle, abrígala y ponle una capa o incluso una capita impermeable si llueve. Sácasela al entrar nuevamente a la casa. 

Considera que en invierno, las enfermedades más comunes en perros son la traqueobronquitis y bronconeumonías y en el caso de los gatos, son las patologías asociadas al sistema respiratorio, como rinotraqueitis y bronconeumonías.

Si tu mascota tiene alguna enfermedad respiratoria, pueden tener signos como decaimiento, fiebre, tos, nariz congestionadas y bajo apetito. Un claro ejemplo es si el perro o gato no quiere alimentarse puede ser porque no percibe el olor del alimento, esencial para determinar qué tan atractiva es su comida.